INSTITUTO DE HERMANAS TRINITARIAS
Una puerta siempre abierta
El Instituto de Hermanas Trinitarias nació en Madrid el 2 de febrero de 1885, fundado por Francisco de Asís Méndez Casariego y Mariana Allsopp González Manrique, como respuesta a una realidad social marcada por la injusticia, la pobreza y la explotación de la juventud más vulnerable.
Desde sus inicios, el Instituto se dedica a la redención, liberación y promoción de jóvenes, especialmente de quienes viven situaciones de abandono, exclusión o riesgo. Es un Instituto de derecho pontificio, aprobado por el papa León XIII en 1901, y forma parte de la gran familia de la Orden Trinitaria, heredera del carisma de la redención.
Un carisma que libera
Para las Hermanas trinitarias redimir es hacer que el pasado no determine el futuro; es acompañar procesos de sanación y recuperación de la dignidad. Liberar es despertar en cada persona la confianza en sí mismo, ayudar para descubrir los propios dones, y abrir caminos de esperanza.
El carisma trinitario apuesta por una acogida incondicional, creyendo firmemente en las posibilidades de cada persona, más allá de su historia o situación, creyendo que realmente pueden ser lo que quieren llegar a ser.

A quiénes acompañan
El Instituto dirige su misión, en primer lugar, a jóvenes en situación de vulnerabilidad, especialmente mujeres que sufren o pueden sufrir explotación, marginación o abandono. Con el tiempo, esta misión se ha ampliado también a chicos y a cualquier joven que necesite apoyo, acompañamiento y un hogar donde crecer y formarse para el futuro.
Se acoge sin condiciones a quienes buscan salir de situaciones de esclavitud, exclusión, abusos, trata o cualquier situación que amenaza la dignidad de las personas. Se ofrece también ayuda a quienes necesitan protección, orientación y oportunidades para construir un proyecto de vida digno, con especial atención a quienes menos recursos tienen.

Nuestra misión hoy
Con más de 140 años de historia, el Instituto de Hermanas Trinitarias está presente en España, México, Argentina, Uruguay, Guatemala, India y Kenia, adaptando su carisma a cada realidad y respondiendo a los desafíos de nuestro tiempo en cada lugar.
La misión se hace vida a través de la experiencia de familia, del acompañamiento cercano, el desarrollo de dones y capacidades, y la adquisición de habilidades y destrezas. Todo se dirige a favorecer el desarrollo humano, social y espiritual de cada joven. La experiencia de hogar, las relaciones personales, el estudio, el trabajo, el compromiso comunitario, la orientación y el acompañamiento personal, entre otros, los consideran dinamismos eficaces y necesarios para la promoción integral de cada joven.

Dónde actuamos
El carisma trinitario se concreta hoy en una amplia red de obras y proyectos, entre los que destacan:
- Hogares de menores y adolescentes
- Hogares y residencias para jóvenes
- Centros de día
- Residencias de estudiantes y de jóvenes trabajadoras
- Albergues y hogares de acogida incondicional
- Centros educativos y de orientación
- Pastoral penitenciaria
- Talleres de formación y capacitación para jóvenes y mujeres
- Trabajo en red en el mundo de la trata y abusos
- Trabajo en la calle y zonas conflictivas
Muchas de estas iniciativas se desarrollan en misión compartida y en trabajo en red, como signo de compromiso, colaboración y esperanza.


















